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Centro de Capacitación Docente PDF Imprimir E-Mail

    El Centro de Capacitación Docente el Galileo (C-8), se fundó en el año 1993. Forma parte de la Red Federal de Educación Continua (B-93). Pertenece al Instituto de Enseñanza "El Galileo" (A-1219). Escuela Infantil EGB1º y 2º ciclo; primaria.

    La finalidad del centro es promover espacios de capacitación para docentes de los distintos niveles educativos. A continuación desarrollaremos una breve fundamentación en relación a la importancia que asignamos al perfeccionamiento continuo del docente.

Introducción:

    Durante las últimas décadas todo el Sistema Educativo se vio sumergido en una etapa de grandes cambios. Especialistas de la educación, de la psicología y ia pedagogía se abocaron a profundizar distintas temáticas que giraban en torno a los procesos de aprendizaje de los niños; se desarrollaron importantes re formulaciones teóricas, surgieron nuevas didácticas, se realizaron duras críticas a distintas prácticas del docente, iniciándose así una etapa que se caracterizaría por presentar muchos interrogantes y dudas y sólo algunas certezas.

    Los educadores fuimos testigos del surgimiento casi mágico de algunas propuestas que se podían concretar en la Sala y el grado y que suponían una nueva mirada metodológica sobre los procesos de enseñanza -aprendizaje. Comenzaba a pensarse en un enfoque constructivista, haciendo hincapié en la capacidad del sujeto de construir sus propias estructuras de pensamiento que le permitiría comprender y conceptual" adecuadamente la realidad; comenzaba a cuestionarse el rot del docente y del alumno con que todos acordaban hasta ese momento.

    El entusiasmo del docente, el apuro y la presión de algunos directivos y la ausencia de una política educativa que acompañara este proceso, promovieron en muchos casos una aplicación de la didáctica de una manera compulsiva y simplista que carecía de fundamentos teóricos sólidos que permitieran sustentarla y desarrollarla.

Desarrollo:

    Entendemos que todo proceso de cambio tanto educativo como social está ligado necesariamente a períodos de crisis, momentos de confusión y desorden, retrocesos, cambios de rumbo y prioridades.

    Estaba surgiendo una nueva manera de pensar el rol docente como guía y facilitador de experiencias y también el lugar del alumno como un sujeto activo, constructor de sus propios aprendizajes. El cambio era muy grande, movilizador y desafiante, requería de docentes que estuvieran abiertos a la reflexión, a la comprensión paulatina y progresiva de los diversos contenidos. Debían apropiarse de estos nuevos objetos de conocimiento con el intelecto, con el afecto, con el cuerpo, con el deseo.

    Creernos que es aquí donde se produce cierto quiebre o desajuste, los docentes no fueron acompañados en este proceso, no fueron incentivados c invitados a continuar pensando sobre las ventajas de esta manera de entender el enseñar y el aprender, sobre sus dudas, sobre sus cuestionamientos, sobre sus posicionamientos.El docente se descubrió aplicando nuevas metodologías sin conocer profundamente su fundamentación, su marco teórico, sin discutirlo, sin cuestionarlo, sin ejercer su juicio crítico.

    Nuevamente la rigidez, ¡os planteos lineales y absolutos, la imposibilidad de revisar y evaluar, se adueñó del pensamiento y la tarea docente.

¿Por qué capacitar?

    Teniendo en cuenta los puntos que venimos desarrollando, creemos que la historia de formación del docente se vio desde siempre inmersa en circunstancias históricas y sociales que no fomentaron la reflexión, la investigación, la preparación científica, el espíritu crítico.

    No debemos olvidar, además, ¡a modalidad de aprendizaje que han vivenciado los propios docentes en su experiencia escolar; recordar cómo han aprendido la mayoría de los que hoy son docentes, cuántos miedos, cuánta rigidez, cuántos "no" han caracterizado su escolaridad. Quizás ésta sea además una variable más que nos invita a pensar por qué cuesta tanto respetar verdaderamente el modo en que cada alumno aprende, sin facilitarle el final o el resultado de su análisis, permitiendo que sea él quien arribe a las conclusiones, sean éstas las correctas o no.

    Apostamos a un docente que pueda asumir la dirección de su tarea, con autoridad y responsabilidad. Que conozca con profundidad los procesos evolutivos de sus alumnos, de una forma integral, respetando y estimulando sus capacidades cognitivas, afectivas, lúdicas y sociales. Docentes que manejen con seguridad los distintos contenidos teóricos acerca de cómo aprenden los niños, cuáles son los anclajes que cuentan para apropiarse de los conocimientos y cómo favorecer el desarrollo y progreso de las distintas estructuras cognitivas.

    Docentes que se permitan dudar, reveer, cambiar, aceptar sus errores y capitalizarlos. Que puedan evaluar a diario y evaluarse, que puedan objetivar distintas situaciones áulicas cuando éstas lo requieran, aceptando las opiniones o sugerencias de los profesionales de la institución que no están involucrados directamente en las mismas.

    En definitiva, docentes flexibles, abiertos, dispuestos a aceptar lo sorpresivo, los imprevistos, lo que surge espontánemente de parte de cada uno de los integrantes del sistema escolar. Y que los invita a ser creativos, cautos, pensantes y por qué no, un poco aventureros.

    Semejantes exigencias requieren sin duda de espacios organizados especialmente por profesionales capacitados que acompañen, formen y sostengan desde los aspectos intelectuales y afectivos los distintos procesos de aprendizaje de los docentes.

El rol docente se construye:

    Es hora que aceptemos y entendamos que los docentes son profesionales que eligieron una carrera donde el conocimiento y el aprendizaje constituyen el eje de la misma.

    Si como docentes constructivistas intentamos desplegar nuestra tarea de acuerdo a un línea teórica determinada por la cual entendemos el aprendizaje como un proceso donde el sujeto interactúa con el medio en forma activa, y que de esta forma puede -teniendo en cuenta sus saberes y sus intereses apropiarse de los objetos de conocimiento, resignifícándolos, deberemos sostenerla también para nuestra propia formación como docentes.

    Entenderemos entonces que nuestro propio aprendizaje requiere tiempo, experiencia, estudio. Que podemos equivocarnos, y desandar el camino, buscando nuevas estrategias. Que necesitamos transitar distintas experiencias que nos permitan Sostener líneas de pensamiento, y que esto es progresivo, y muchas veces requiere más tiempo del que esperamos.

    Sólo así, seremos coherentes desde nuestra actitud y compromiso con aquel que deseamos desarrollar en el aula.

    Uno de los caminos para lograrlo tiene que ver con la capacitación, con el encuentro con otros docentes, con la posibilidad de revisar temáticas, compartir ideas, experiencias, discentir, fundamentar, permitir que circule el pensamiento.

    Es por ello que apuntamos a hacer de la formación y capacitación docente un ejercicio permanente, placentero, necesario. Porque el rol docente se construye en la práctica diaria, no alude a un saber acabado y cerrado, oficializado el día que culminaron la carrera. Por el contrario, a partir de ese día el docente inicia el camino hacia la formación de su ser como docente, con la fabulosa posibilidad de construirlo día a día, de reformularlo y volver nuevamente a comenzar.

    Permitámonos y permitámosles a nuestros alumnos subjetivar el aprendizaje, hacerlo propio y significativo de acuerdo a su historia, a su realidad y a sus recursos.

    Pretendemos hacer un paralelo entre los procesos de aprendizaje que involucran tanto a alumnos como a docentes. E iniciarnos además, en la comprensión paulatina de los tiempos, las marchas y contramarchas de todo aprendizaje. Hacemos nuestras las palabras de Brousseau, G.:

  "La enseñanza directa del saber definitivo es imposible. El uso y la destrucción de los conocimientos precedentes forman parte del acto de aprender. Hay que admitir una cierta reorganización didáctica del saber, que cambia su sentido, y hay que admitir -al menos a título transitorio-una cierta dosis de errores y contrasentidos, no sólo del lado de los alumnos, sino también del lado de la enseñanza."